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La Guerra del Atún II. La batalla continúa al otro lado del Estrecho

 

Año 2004, pescadores marroquíes y españoles compartían zona de pesca en la Baja de Pescadores en busca del atún rojo o Cimarrón. Al margen de la competencia dentro del sector, con más de 200 barcos faenando en una reducida zona, los pescadores tenían un hándicap más a la hora de pescar, las orcas o como se las conoce en la zona, las "Esparte". Las orcas barrían la zona en busca de atunes que habían mordido el anzuelo.

 

En el año 2011, pese a la reducción de cuotas a los pescadores artesanales españoles, a favor de la pesquería industrial, la batalla continúa, pero esta vez son los pescadores del otro lado del Estrecho los que casi en exclusiva ven como sus atunes suben al barco mutilados, mordidos, o ni siquiera llegan.

El tiempo parece no pasar en el Estrecho. De 2004 hasta nuestros días, pocas cosas han cambiado, nombres como "Camacho", "Toni", "Morales", "Omega", “Muesca” o "Astilla" campan a sus anchas por su territorio en el oeste del Estrecho, para continuar generación tras generación desarrollando su peculiar táctica de alimentarse de atunes que previamente han mordido el anzuelo de los pescadores. Actualmente son los marroquíes ya que, aunque comparten zona, la pesca artesanal de Tarifa no tiene cuota para pescar debido a una decisión política.

Actualmente en la zona de la Baja de Pescadores, al suroeste de Tarifa, pescadores tarifeños y marroquíes comparten aguas y oficio, pero no capturas, ya que mientras los marroquíes pueden pescar atún, los españoles no, curioso caso de buscar la recuperación del atún rojo mientras en el Mediterráneo la pesca industrial continúa pescando atún en cantidades, valga la redundancia, industriales.

La que en ese mismo diario hace unos años se bautizó como “la guerra del atún” ahora ha cruzado la orilla del Estrecho. Lo que antes compartían, ahora lo sufren y disfrutan en la soledad de las pateras los pescadores marroquíes y pesqueros deportivos que se suman a la pesca en estas aguas. Esto no es otra cosa que la técnica que en esta zona y en esta época del año, llevan a cabo las orcas para comer el atún rojo que también les pertenece, y es la técnica  de acudir a su “buffet libre”, en el que el gasto energético es mínimo y la alimentación del grupo es abundante. No hay que perseguir al atún durante 20 minutos, tan sólo esperar a que muerdan el anzuelo de alguna de las 100 pateras pesqueras marroquíes que se agrupan en la zona.

La técnica es bien sencilla, las orcas, cuando las condiciones de marea son idóneas para la pesca se dejan ver por la zona de la Baja. Una vez allí, tan sólo esperar a que haya algún atún atrapado por el anzuelo de un pescador, es entonces cuando se acercan con sigilo en ocasiones, otras de forma clara hasta los barcos, buscan donde está la presa, y antes de que el pescador lo suba al barco, el túnido o bien ha desaparecido, o bien está mutilado en distinto grado.

Esta situación, que se viene repitiendo durante más de una década (si bien en los últimos años había habido un paréntesis por falta de atún), no es más que el resultado de una práctica abusiva por parte del ser humano en lo que a la explotación de los recursos pesqueros se refiere. La mano del hombre está dañando seriamente el ecosistema marino, y  está dañando los stocks de atún rojo del Mediterráneo, lo que propicia que las orcas, animales ancestrales que siempre han estado en el Estrecho comiendo atún, desarrollen nuevas técnicas para su propia supervivencia. Mucha gente lo llama "robo" a lo que cometen, si bien no deja de ser un recurso más de estos animales para alimentarse y poder dar el sustento a sus crías, que este año son tres.

Este grupo, formado por unas 15 orcas, es un grupo matriarcal en el que la líder es "Toni", una orca conocida por todos los pescadores y empresas de avistamiento de cetáceos de Tarifa, que tienen en esta situación un auténtico filón como reclamo turístico y que propicia que no sean pocos los barcos que se acercan a la zona para ver a las orcas, un animal mitológico y que según los datos de CIRCE, se dividen en cinco grupos en la zona. Este es uno de ellos, y uno de los más numerosos de los 5 grupos existentes y que componen las 47 orcas del catálogo del Estrecho, un catálogo que va creciendo con las nuevas crías que sobreviven a sus dos primeros años de vida, pero que al mismo tiempo se mantiene por las que perecen, si bien este último dato, a nivel científico es más complicado de conocer ya que ha habido casos de orcas que tras años sin verlas, han vuelto a aparecer. ¿Dónde están?, un misterio que aún no se ha resuelto.

En los últimos años, el Estrecho de Gibraltar ha sido el “campo de batalla" por el atún. Sería buena señal que durante los próximos años o próximas décadas la situación sólo  cambiara en que los pescadores tarifeños pudieran volver a faenar en busca del atún, ya que sería señal de que seguiría habiendo atún rojo, orcas y pescadores. Tanto unos como otros comparten futuro y destino ya que mientras la guerra del atún continúe, la situación de esta codiciada pieza tanto para humanos como orcas seguirá a salvo de su extinción. 

 

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