La Guerra del Atún II. Orcas y Atunes 2011.
| El Mar - Cetáceos |
La Guerra del Atún II. La guerra continúa en 2011 en el Estrecho de Gibraltar.
Año 2004, pescadores marroquíes y españoles compartían zona de pesca en la Baja de
Pescadores en busca del atún rojo, o cimarrón. Al margen de la competencia dentro del sector, con más de 200 barcos faenando en una reducida zona, los pescadores tenían un hándicap más a la hora de pescar, las orcas o como se las conoce en la zona, las "Esparte". Las orcas barren la zona en busca de atunes que hayan mordido el anzuelo. En el año 2011, pese a que las cuotas de los pescadores españoles no existen apenas ya que se han destinado a otras pesquerías- no así a los marroquíes-, la batalla continúa, pero esta vez son los pescadores del otro lado del Estrecho los que casi en exclusiva ven como sus atunes suben al barco mutilados, mordidos, o simplemente, no llegan al barco.

08/08/2011
Texto y fotografía: David Alarcón.
El tiempo parece no pasar en el Estrecho. De 2004 hasta nuestros días, pocas cosas han cambiado, nombres como "Camacho", "Toni", "Morales", "Omega" o "Astilla" campan a sus anchas por su territorio, su casa, el oeste del Estrecho, para continuar generación tras generación desarrollando su peculiar táctica de caza a atunes que previamente han mordido el anzuelo de los pescadores.

Actualmente en la zona de la Baja de Pescadores, al suroeste de Tarifa, pescadores tarifeños y marroquíes comparten aguas y oficio, pero no capturas, ya que mientras los marroquíes pueden pescar atún, los españoles no, curioso caso de buscar la recuperación del atún rojo mientras en el Mediterráneo la pesca industrial continúa pescando atún en cantidades, valga la redundancia, industriales.
En este sentido, y cómo no podría ser de otra forma, la guerra del atún ahora ha cruzado la orilla del Estrecho, ya que lo que antes compartían, ahora lo sufren en la soledad de las pateras los pescadores marroquíes, y es la técnica que, en esta zona y en esta época del año, llevan a cabo las orcas para comer el atún rojo que también les pertenece, y es la de acudir a su buffet libre, en el que el gasto energético es mínimo a la hora de comer. No hay que perseguir al atún durante 20 minutos, tan sólo sentarse y esperar a que muerdan el anzuelo de alguna de las 100 pateras pesqueras marroquíes que se agrupan en la zona.


La técnica es bien sencilla, las orcas, cuando las condiciones de marea son idóneas para la pesca, se dejan ver por la zona de la Baja. Una vez allí, tan sólo esperar a ver como en la línea de pesca de un pesquero hay atún. Una vez que ese sonido les avisa, se acercan con sigilo en ocasiones, otras de forma clara, hasta los barcos, buscan donde está la presa, y antes de que el pescador lo suba al barco, el túnido o bien ha desaparecido, o bien está mutilado en distinto grado como en la imagen superior.


Esta situación, que se viene repitiendo durante la última década, no es más que el resultado de una práctica abusiva por parte del ser humano en lo que a la explotación de los recursos pesqueros se refiere. La mano del hombre está dañando seriamente el ecosistema marino, y en este caso concreto está dañando los stocks de atún rojo del Mediterráneo, lo que propicia que las orcas, animales ancestrales que siempre han estado en el Estrecho comiendo atún, desarrollen nuevas técnicas para su propia supervivencia. Mucha gente lo llama "robo" lo que cometen, si bien no deja de ser un recurso más de estos animales para alimentarse y poder dar el sustento a sus crías, que este año son tres.

Este grupo, formado por unas 15 orcas, es un grupo matriarcal en el que la líder es "Toni", una orca conocida por todos los pescadores y empresas de avistamiento de cetáceos de Tarifa, que tienen en esta situación un auténtico filón como reclamo turístico y que propicia que no sean pocos los barcos que se acercan a la zona para ver a las orcas, un animal mitológico y que según los datos de CIRCE, se dividen en cinco grupos en la zona. Este es uno de ellos, y uno de los más numerosos de los 5 grupos existentes y que componen las 47 orcas del catálogo del Estrecho, un catálogo que va creciendo con las nuevas crías que sobreviven a sus dos primeros años de vida, pero que al mismo tiempo se mantiene por las que perecen, si bien este último dato, a nivel científico es más complicado de conocer ya que ha habido casos de orcas que tras años sin verlas, han vuelto a aparecer. ¿Dónde están?, un misterio que aún no se ha resuelto.

En los últimos años, el Estrecho de Gibraltar ha sido el campo de "batalla" por el atún, y sería buena señal que durante los próximos años o próximas décadas la situación no cambiara, ya que sería señal de que seguiría habiendo atún rojo, orcas y pescadores, ya que unos como otros comparten futuro y destino. Mientras la guerra del atún continúe, la situación de esta codiciada pieza tanto para humanos como orcas seguirá a salvo de su extinción.

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Actualizado ( Domingo, 20 de Mayo de 2012 12:10 )















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El Steve Irwin, el buque insignia del grupo activista pro defensa de las ballenas, Sea Sheperd, ha cruzado el Estrecho recientemente. El Steve Irwin procedía del Mediterráneo y se dirigía hacia el Atlántico, una vez terminada su campaña en contra de la esquilmación del atún rojo en el Mediterráneo.